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Amor maldito

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La primera vez que la escuché apenas la percibía. No estaba atendiendo. El paisaje era precioso, un mar sin fin parecía alzarse delante de mí, las olas rompían suavemente contra la playa, el anochecer en Anam Cara es espectacular, esos vivos colores en el cenit, unas pequeñas nubes se dejaban entrever, las gaviotas se dejaban llevar por la suave brisa del oeste, la misma brisa que trajo hasta mí esas deliciosas notas musicales. En un principio apenas lo escuché, a medida que prestaba atención, las notas parecían aumentar de intensidad y una agradable melodía nacida de algún instrumento de cuerda llegaba acariciando mis oídos, me dejé llevar por ella y parecía transportarme  al paraíso. Al cabo de un rato, que a mí me pereció minutos, me di cuenta que la noche se había echado encima. - Dios mío se me ha hecho muy tarde!- Corrí a prepararme para mi cita. Una mujer explosiva, era una cita casi a ciegas; una cita por un canal de internet para buscar pareja.  Fue un desastre, ...

Karma

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Sobre el acantilado, siento la naturaleza en todo su esplendor. La vida sigue nos empeñemos o no. El mar con toda su fuerza y su belleza rompía contra las rocas y una nube de espuma inundaba todo a su alrededor. Las gaviotas con su chirriante sonido sobrevolaban los acantilados, la hierba crecía sin control y le llegaban hasta la cintura, una almohada de hierba se había creado alrededor de las rocas, el aroma de sal llegaba hasta él, además de olerlo, la saboreaba, respiró profundo y disfrutó del momento. Tenía que elegir, continuar como hasta ahora o dejarlo todo, uno no puede tener todo en esta vida, pero sí puede elegir que hacer con lo que tenemos y lo que tenía era, o la dejaba para siempre y rompía con todo, o comenzaba una nueva vida. Siempre hay elección, lo complicado es saber que elegir, debería pensar bien que hacer, no dejar nada al azar, mirar bien los pros y lo contras. Lo que sí tenía claro es que ya no había marcha atrás, ya no. La policía no lo dudó, la carta de ...

Demonios

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El invierno había llegado con mucha fuerza y sin previo aviso, y a José le pilló en medio de la carretera, el coche le derrapó y quedó empotrado contra un montículo de nieve. Le dolía mucho la cabeza debido al golpe contra la ventana. Sangraba, pero no podía pararse para quejarse. La policía de medio estado le perseguía. El atraco no había salido como esperaban y todos estaban muertos, todos menos él.  Para poder seguir con vida tuvo que matar a un par de policías, escapando de la ciudad atropelló a un peatón, el mal estaba hecho y ahora que la cosas parecían irle bien, había despistado por el momento a sus perseguidores, va y aparece la puta nieve de golpe. Dónde estaba, ni siquiera lo sabía, llevaba dos días sin dormir, corría a través de un bosque de pinos y eucaliptos, cada paso que daba, la nieve se iba acumulando más y más, ahora apenas podía avanzar y la nieve, muy blanda, le llegaba hasta las rodillas. No quería soltar la mochila con el botín del robo y la recorta...

Juego de amantes

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La tarde estaba triste como yo, llovía, tenia el paraguas que él me había regalado cuando nos conocimos, pero no lo abrí, no me importaba mojarme. Mis lágrimas se mezclaban con la lluvia y en lo único que pensaba era en ir donde estaba él y esa rubia de ojos claros y borrarles la sonrisa de la boca. Les odiaba por hacerme esto, pero no podía hacerlo, hoy no, me faltaban fuerzas para ello y mi único deseo en ese momento era morirme. Agarré el paraguas con rabia y lo lancé al suelo. - ¿Paloma, eres tu? Dios mio, cuanto tiempo ha pasado. Desde el instituto. Estas guapísima, pero... Ya veo, estas llorando. - Raquel. Lo siento. Me has pillado en mal momento. - Por que no vamos a tomar un café y hablamos. - Vale, pero en esa cafetería no, hacen un café pésimo. - De acuerdo, llevamé tu. Raquel era la chica más popular del instituto, una morena con unas piernas interminables que traía de calle a todos los chicos del insti y una gran amiga, que a pesar de ser la más popular ja...

Diverso

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Recorría la polvorienta carretera en su vieja Harley, no había visto un solo vehículo ni de dos ni de cuatro ruedas, durante la hora y pico que llevaba rodando por la comarcal, tan sólo un tractor trabajando en el campo y un ciclista en dirección contraria. Quería parar a descansar, tomar una cerveza bien fría y orinar, pero ni un triste bar de carretera había visto en todo el camino y pronto tendría que repostar también. El calor era insoportable y se había obligado a ponerse un pañuelo en la boca para no tragar el polvo del camino. Según avanzaba, el polvo iba tragándose la carretera y apenas ya se podía distinguir el asfalto. Estuvo a punto de darse la vuelta cuando vio a lo lejos lo que parecía ser un bar de carretera y una gasolinera. - Bueno, nos acercaremos a ver y si tenemos suerte y está abierto. En el aparcamiento del local había varios vehículos estacionados y alguno parecía llevar mucho tiempo ahí, a juzgar por el polvo acumulado. Aparcó la moto entre dos ca...

No te olvidaré

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 Las  lágrimas recorrían las mejillas de Usua, la cabeza agachada dejando que la sombra en la esquina del bar le ocultase. Una lágrima calló sobre el café ya frío. - Que quieres Leo ¿No puedes dejarme en paz? Ya me has hecho suficiente daño. Ahora déjame por favor -No se molestó en levantar la cabeza- - ¿Crees que para mi es fácil? Tan sólo pretendo ayudarte a llevar esto. Tienes que pasar página. Una nueva vida se abre ante ti - ¿Y para eso has venido? Te lo podías haber ahorrado. Yo estoy bien aquí con mis penas, tu decidiste dejarme, ahora el problema es mío. - Yo nunca quise dejarte, fueron las circunstancias. La vida nos llevó por situaciones y escenarios que nunca hubiéramos imaginado, jamás pensamos que  algo así pudiera suceder. - Tu tenías elección, siempre tenemos elección. - Exacto, y por mucho que te pese ahora, la que tomé fue la correcta. - Pues entonces no hay más que hablar, ¡ya te puedes ir! - Estaré por aquí hasta que tú quieras Usua, nada ha ...

No te fies de un extraño

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Todo comenzó, como comienzan la mayoría de las historias, de casualidad. Una casualidad hizo que me acercara a aquel parque. Una tormenta hizo que me refugiase bajo el roble. Un viejo roble que parecía vigilar la ciudad situado en medio del parque se alzaba sobre todos los demás. Su corteza se encontraba horadada por infinidad de corazones atravesados por flechas e iniciales a cada lado. La gente corría en todas direcciones ,parecían una película de terror en la que no se sabía muy bien hacia donde corrían, ni si iban o venían. Yo me encontraba observando ese trajín , cuando alguien se acercó por mi espalda. Una mujer se arrimó al árbol, al principio no se percató, ya que venía corriendo con la cabeza agachada y con un jersey tapándose la cabeza. Al quitárselo me vio, le pilló por sorpresa y lo que en un principio era cara de estar asustada luego se convirtió en una sonrisa. Quiero decir en mi defensa que lo que hice no fue premeditado, pero ella iba con una blusa de ve...