El sótano, el balón y …
… Dani miraba otra vez la puerta que daba al sótano. El balón se había clado por esa claraboya abierta. El resto del grupo esperaba que entrara, y ahora no iba a mostrar debilidad. Tenía, debía demostrar quién era el líder, quien mandaba en el grupo, el macho alfa. Miró a sus amigos, estos esperaban. No podía dudar y entró llevando una mochila, en la que pensaba meter el balón. La había vaciado de libros para ello. Es la oscuridad cuando, junto con el silencio, se alimenta de nuestra soledad, y se devora a nuestros sentimientos, y es en ese momento cuando los fantasmas de nuestro pasado nos miran, nos hablan, nos susurran a nuestra espalda. Y es entonces cuando eres consciente de que han estado ahí, toda la vida y nos han enseñado nuestro mundo con sus ojos, sin dejarnos decidir, obligándonos a bajar la mirada, como si la tierra nos llamara, hasta que se apoderan de nuestros más oscuros secretos y nuestros recuerdos resultan velados por esos miedos, que nos abrazan y nos ha...